El Duero tiene una geografía que casi no se replica en ningún otro río de Europa: valles tallados por generaciones de viñateros en terrazas que trepan las laderas, pueblos que apenas cambiaron desde que empezaron a producir el vino que les dio nombre al mundo. Navegarlo es entender de dónde sale ese Oporto que tanta gente bebió sin saber cómo se hace — y descubrir que la respuesta está en cada curva del río.
El viaje arranca en Oporto, con sus calles empedradas y su paseo marítimo iluminado como primera postal de Portugal. De ahí, el barco sube el Duero hacia el interior: Entre-os-Rios y su ritmo de vida rural, el Palacio de Mateus en Régua con sus jardines barrocos, Lamego y su santuario en la cima de una escalera de azulejos. El corazón vitivinícola llega en Pinhão, entre quintas centenarias y catas a pie de viñedo, antes de cerrar el recorrido en la frontera con España, en el pueblo blanco de Castelo Rodrigo.
Esta experiencia es para vos si…
Amantes del vino que quieren descubrir el origen del Oporto navegando el Duero
Buscás viñedos en terrazas, pueblos de piedra y catas a pie de quinta, sin combis ni traslados
