Bajar al metro de Estocolmo es como entrar a una cueva de otro planeta: estaciones talladas en roca viva, pintadas de colores que cambian según la línea, mientras la mayoría de los turistas pasa de largo sin imaginar lo que hay debajo de sus pies. Es la primera pista de que esta ciudad guarda sorpresas en los lugares menos esperados.
Después aparece la elegancia más evidente: Riddarholmen con su columna y la aguja de la iglesia real recortada contra el cielo, las callecitas adoquinadas de Gamla Stan pidiendo una caminata sin apuro al atardecer, y esas dos semanas de primavera en las que los cerezos de Kungsträdgården tiñen todo de rosa y la ciudad entera sale a mirarlos.
Imperdibles
Gamla Stan (casco antiguo)
Metro de Estocolmo (arte subterráneo)
Riddarholmen
Archipiélago de Estocolmo
Kungsträdgården en primavera
Cómo lo armamos
Sumamos tours de arte en el metro, visitas guiadas a Gamla Stan y excursiones de un día al archipiélago en barco, ajustando fechas si el viaje coincide con la floración de los cerezos.

