El Monte Fuji es la montaña más fotografiada del mundo, pero verlo en persona es distinto: los japoneses dicen que un sabio sube una vez, y solo un tonto sube dos. No hace falta escalarlo para entenderlo — alcanza con verlo reflejado, perfecto y simétrico, en la superficie de alguno de los cinco lagos que lo rodean.
Hakone es la puerta de entrada al Fuji, pero también un destino en sí mismo: es la capital de los onsen, los baños termales al aire libre que son el ritual japonés por excelencia para relajarse después de recorrer templos y ciudades. Sumado a un crucero pirata por el Lago Ashi frente al torii flotante del santuario, Hakone concentra en dos días lo que Japón entiende por descanso.
Imperdibles
Vistas del Fuji desde el Lago Kawaguchiko o Yamanaka
Crucero en el Lago Ashi (barco tipo pirata)
Onsen al aire libre con vista a la montaña
Pagoda Chureito (mirador clásico con el Fuji de fondo)
Templo/santuario junto al Lago Ashi (torii flotante)
Cómo lo armamos
Coordinamos alojamiento en ryokan con onsen privado o compartido según el perfil del viaje, y el traslado desde Tokio (o combinado con Kioto) incluyendo el crucero por el Lago Ashi como actividad central del día.
¿Cuántos días le das al Fuji y Hakone?
Contanos y lo diseñamos juntos.

