Si el resto de Japón es densidad — ciudades superpobladas, templos pegados unos a otros, trenes cada tres minutos — Hokkaido es lo opuesto: la isla más grande y menos poblada, donde todavía hay espacio de sobra entre un pueblo y el siguiente. Acá el país se permite ser rural, salvaje y, en invierno, blanco de punta a punta.
En invierno, Hokkaido es sinónimo de nieve en polvo de calidad mundial y de sumergirse en un onsen al aire libre mientras copos caen sobre el agua caliente. En verano, la misma tierra se cubre de franjas de flores en Furano y Biei, y el paisaje volcánico da lugar a fenómenos como el Estanque Azul, cuyo color turquesa parece efecto de photoshop y es completamente real.
Imperdibles
Estanque Azul (Shirogane, Biei)
Campos de flores en Furano
Sapporo y su vida urbana (mercados, festival de nieve en invierno)
Onsen al aire libre con nieve alrededor
Niseko (esquí, si el itinerario es de invierno)
Cómo lo armamos
Coordinamos el viaje según la temporada — invierno para nieve y esquí en Niseko, verano para los campos de flores — con traslados desde Sapporo y alojamiento en ryokan u hoteles con onsen propio.

