Kioto fue la capital de Japón durante más de mil años, hasta 1868, y todavía funciona como su memoria: acá sobreviven más de dos mil templos y santuarios, muchos de los cuales Tokio nunca tuvo tiempo de construir porque estaba demasiado ocupada modernizándose. Caminar Kioto es caminar el Japón de antes de que decidiera ser una potencia tecnológica.
Pero Kioto no es un museo: en el barrio de Gion todavía es posible cruzarse con una maiko caminando bajo la lluvia, camino a una cita, y en Fushimi Inari los miles de torii naranjas siguen siendo un santuario activo, no una atracción vacía. Es la ciudad donde la tradición japonesa no se explica, se vive.
Imperdibles
Fushimi Inari (los miles de torii)
Kinkaku-ji (Pabellón Dorado)
Barrio de Gion (posibilidad de cruzarse con geishas/maiko)
Arashiyama (bosque de bambú, río)
Templos zen (Ryoan-ji u otro, según itinerario)
Cómo lo armamos
Coordinamos guías especializados en la cultura tradicional japonesa, y sumamos experiencias como ceremonia del té o clases de caligrafía cuando el perfil del viaje lo permite, para que Kioto se sienta vivido, no solo visitado.

